Discinesia tardía por neurolépticos: manejo

Tetrabenazina

La prevención de las discinesias tardías debería ser el objetivo fundamental evitando el uso prolongado de neurolépticos y utilizándolos a las dosis e indicaciones apropiadas, intentando utilizar aquellos con menor potencial de inducir discinesias tardías (como los neurolépticos atípicos) u otros fármacos alternativos a los mismos.

Una vez diagnosticada la discinesia tardía por neurolépticos el objetivo fundamental es la retirada del tratamiento farmacológico. Aunque es cierto que cuanto antes se retire el fármaco es mejor, una retirada lenta es recomendada puesto que una retirada rápida puede precipitar un síndrome de retirada.

Si se precisa de un tratamiento con neurolépticos, se prefiere los atípicos frente a los típicos, y aún sabiendo que tanto unos como otros pueden inducir las discinesias tardías, se prefiere el uso de quetiapina y clozapina.

El tratamiento de elección para el tratamiento de las discinesias persistentes e incapacitantes es la Tetrabenazina. En este enlace tenéis una excelente revisión sobre la Tetrabenazina.

Otros muchos tratamientos que pueden mejorar las discinesias han sido publicados en series de pacientes y en estudios abiertos: amantadina, baclofeno, benzodiacepinas, valproato, donepezilo, litio, zolpidem y propanolol. También se ha usado la toxina botulínica y la estimulación cerebral profunda.

Publicado en MOVIMIENTOS ANORMALES | Etiquetado , | Deja un comentario

Discinesia tardía por neurolépticos: exploración

Aunque «cada maestrillo tiene su librillo» es útil aprender a explorar las discinesias tardías de una manera formal mediante la escala AIMS (Abnormal Involuntary Movements Scale) para detectar todas las características de este trastorno del movimiento y realizar una exploración completa y en consecuencia un diagnóstico correcto.

Muchos neurólogos son muy reacios a la utilización de escalas en su práctica diaria porque les parece una simplificación de la complejidad. Mi opinión es que son complementarias y útiles por varias razones. Son complementarias, yo hago «mi» exploración neurológica que puede estar aderezada por conocimiento y experiencia, la describo para que me sirva para futuras comparaciones  y además a continuación puntúa la escala correspondiente. Una escala no sustituye la exploración neurológica. Y son útiles, no sé cuantos pacientes atienden el resto de mis colegas pero cuando atiendes muchos, por muy buena memoria que tengas y con el paso del tiempo, necesitas datos objetivos para comparar; la escala te proporciona datos objetivos basados en una reglas para la puntuación. Vale, ya se que no son perfectas… entonces combina los datos de la escala (objetivos según las reglas de puntuación) y datos propios de tu conocimiento y experiencia. Lo que suele ocurrir con el tiempo es que incorporas los datos útiles de la escala con tu experiencia y el resultado es mejor.

En este sentido, la Escala AIMS puede ser útil junto con unas pautas de administración:

1. Antes o después de completar el examen, observar directamente al paciente en reposo (por ejemplo, en la sala de espera).

2. La silla empleada para esta exploración debe ser dura, firme y sin brazos. Sentado en el borde de la silla y sin apoyo en el respaldo.

3. Después de observar al paciente se debe puntuar en la escala de 0 (ausente), 1 (mínimo), 2 (ligero), 3 (moderado) y 4 (grave), de acuerdo con la gravedad de los síntomas; en caso de duda entre dos valores elija el más alto.

4. Preguntar al paciente por el estado de su dentadura. ¿Lleva dentadura postiza?, ¿tiene algún problema con sus dientes actualmente? (Cuidado con la discinesia edentulosa).

5. Averiguar si tiene en la boca algún objeto (chicle, caramelos).

6. Preguntar al paciente si ha notado movimientos en su boca, cara, manos o pies. Si responde afirmativamente, pedirle que los describa y que indique en qué medida interfiere en sus actividades diarias o le molesta.

EXPLORACION:

1. Poner al paciente sentado en la silla con sus manos sobre las rodillas, las piernas ligeramente separadas y los pies pisando el suelo. Observar el cuerpo entero para detectar movimientos en esta posición.

2. Decir al paciente que se siente con las manos colgando sin apoyo. Si lleva pantalón, las manos colgarán sobre las rodillas. Observar los movimientos en manos y otras áreas corporales.

3. Pedir al paciente que abra la boca (observar la lengua y el resto del interior de la boca).

4. Solicitar al paciente que saque la lengua (observar anomalías en los movimientos de la lengua). Hacerlo dos veces.

5. Decir al paciente que tamborilee con cada dedo por separado tan rápido como pueda durante diez a quince segundos, primero con la mano derecha y luego con la izquierda (observar movimientos faciales y de las piernas).

6. Flexionar y extender las piernas del paciente y enderezar los brazos (uno cada vez).

7. Decir al paciente que se ponga en pie (observar de perfil, observar todas las áreas corporales incluidas las caderas).

8. Decir al paciente que extienda los brazos, ambos hacia delante con las palmas hacia abajo (observar tronco, piernas y brazos).

9. Hacer que el paciente camine cinco pasos, gire 360° y vuelva marcha atrás hacia la silla (observar manos y marcha). Hacerlo dos veces.

Para determinar la puntuación de cada paciente sumar los puntos obtenidos en cada ítem y dividir la suma total por el número de ítems practicados.

Esta exploración consiste en observar los movimientos anormales en actitud de reposo, de las extremidades contra gravedad y con maniobras de distracción. El objetivo es describir los movimientos anormales espontáneos e involuntarios: bucolinguales, corea, distonía, mioclonias;  pasivos como la rigidez o deformidades y de la marcha. Al mantener una posición a la orden, estos movimientos anormales involuntarios aparecen de una forma más clara aunque el paciente intente contenerlos durante unos segundos.

En este enlace la tenéis la escala para imprimir.

Publicado en MOVIMIENTOS ANORMALES | Etiquetado | Deja un comentario

Discinesia tardía por neurolépticos: diagnóstico

El diagnóstico de la discinesia tardía por neurolépticos según el DSM IV se basa en: la aparición de los síntomas durante la toma de un agente bloqueante de los receptores de dopamina durante al menos 3 meses (o un mes en pacientes mayores de 60 años) o dentro de las cuatro semanas siguientes tras la supresión del tratamiento si es oral o de las 8 semanas si es en la forma depot. Estos síntomas deberían persistir al menos 1 mes tras la suspensión del fármaco responsable.

El efecto de los neurolépticos  y otros grupos de fármacos, que tienen un efecto añadido antidopaminérgico a su efecto principal, sobre el bloqueo de los receptores dopaminérgicos está claro. El problema se trata en explicar cómo los inhibidores de la recaptación de serotonina y noradrenalina producen los mismos síntomas. Se ha señalado que el aumento de los niveles de serotonina podría producir una inhibición de las neuronas estriatales y tener un efecto antidopaminérgico similar.

He elaborado un listado de fármacos más frecuentemente relacionados con la discinesia tardía por neurolépticos:

Neurolépticos típicos y atípicos:

Fenotiazinas:

Clorpromazina

Flufenazina

Levopromazina

Tioridazina

Perfenazina

Trifluoperazina

Tioproperazina

 

Butirofenonas

Halperidol

Derivados butirofenónicos:

Pimozida

Risperidona

Análogos de las fenotiazinas

Clozapina

Olanzapina

Quetiapina

Risperidona

Ziprasidona

Benzamidas

Amisulpiride

Sulpiride

Tiaprida

Bloqueantes de los canales de calcio

Flunarizina

Cinarizina

Antieméticos:

Metoclopramida

Prometazina

 

Antidepresivos tricíclicos

Amitriptilina

Doxepina

Imipramina

Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina

Fluoxetina

Paroxetina

Fluvoxamina

Sertralina

Litio (normalmente en niveles tóxicos)

Inhibidores selectivos de la recaptación de adrenalina y noradrenalina

Duloxetina

Citalopram

Fármacos antiepilépticos

Fenitoína

Primidona

Fenobarbital

Carbamacepina

Antihistamínicos

Difenhidramina

Cimetidina

Ranitidina

Fármacos para el tratamiento de la enfermedad de Parkinson

Levodopa

Trihexifenidilo

Para más información podéis acceder al siguiente enlace.

Publicado en MOVIMIENTOS ANORMALES | Etiquetado | Deja un comentario

Discinesia edentulosa

La discinesia edentulosa es una discinesia orofacial (orodiscinesia)  que ocurre de forma espontánea en ancianos sin dentadura muchos años después de las extracciones dentales (hasta 10-12 años después) pero también en pacientes con dentaduras mal ajustadas.

Se caracteriza por movimientos confinados a la región perioral, pero a diferencia de lo que ocurre en las discinesias tardías por neurolépticos, la lengua no se mueve cuando se observa apoyada en la base de la lengua  y no se acompaña de discinesias en otras regiones corporales. Los movimientos que se observan suelen de intensidad menor. No debe existir antecedente de toma de fármacos que potencialmente puedan producir discinesia tardía por neurolépticos.

Puede mejorar con prótesis adecuadas o férulas de descanso. Sólo excepcionalmente precisan de tratamiento.

Publicado en MOVIMIENTOS ANORMALES | Etiquetado | Deja un comentario

Discinesia tardía por neurolépticos

Los efectos secundarios más frecuentes de los neurolépticos son la acatisia, el síndrome parkinsoniano y la discinesia tardía.

La discinesia tardía se comenzó a describir en la década de los 50 tras el inicio del tratamiento con neurolépticos. Las primeras descripciones destacaron el carácter facial de las discinesias, denominándolas «síndromes bucolinguales».

En la literatura se les ha denominado de muchas formas «discinesias complejas», «hiperquinesia compleja», «síndrome excitomotor persistente», «insuficiencia extrapiramidal persistente», pero el término más aceptado ha sido el de discinesia tardía.

La discinesia tardía es un cuadro caracterizado por la presencia de movimientos anormales e involuntarios que aparece en aquellas personas en tratamiento con medicamentos con efecto antidopaminérgico, habitualmente neurolépticos. Los síntomas deben ser persistentes y haber comenzado tras la toma de estos fármacos. La forma más frecuente es la discinesia bucolingual.

La discinesia bucolingual y/o masticatoria consiste en movimientos de la lengua de protusión, retorcimiento o lateralización combinados con movimientos labiales y faciales de chupeteo y masticatorios característicos (beso sonoro, succión, chasquisdos). La secuencia típica suele ser la apertura de la boca, protusión lingual, oclusión de la boca y protusión de los labios repetido de una forma cíclica e incesante. La parte superior de la cara suele estar libre de movimientos anómalos, aunque puede observarse en ocasiones parpadeo excesivo, blefaroespasmo o desviaciones oculares. Se ha señalado que el inicio de la discinesia facial lo constituyen movimientos vermiculares del suelo de la boca.

Pero no solamente pueden observarse movimientos en la cara, también pueden aparecer movimientos coreicos de las extremidades, y atetosis distal (en manos y pies). Raramente aparecen movimientos balísticos y posturas distónicas como lordosis de tronco, inclinaciones del hombro o pelvis. En otras ocasiones puede observarse disartria por mala vocalización, disfagia por movimientos voluntarios, trastornos respiratorios o mioclonias.

El impacto funcional en el paciente es muy variable desde una limitación funcional importante hasta pacientes con nula repercusión.

En los pacientes de edad avanzada es más frecuente encontrarse la forma facial mientras que en menores de 50 años es más característica la distonía axial.

La discinesia tardía empeora con las emociones, el estrés, con los movimientos voluntarios de otras partes del cuerpo, la concentración, los intentos de controlar los movimientos de forma voluntaria.

Las discinesias tardías desaparecen durante el sueño y pueden ser dominadas por el paciente durante breves períodos.

La incidencia es de un 5% anual, aumentando al 20% y 40% a los 4 y 8 años de tratamiento con neurolépticos.

La discinesia aparece tras tratamiento con fármacos neurolépticos de al menos 3-6 meses. Los síntomas aparecen en pacientes que siguen tomando los neurolépticos, pero puede aparecer tras la reducción de la dosis o la retirada de los mismos.

A pesar de la suspensión de los neurolépticos los síntomas pueden durar meses o años e incluso persistir durante toda la vida, aunque se observa una mejoría con el paso del tiempo. A grandes rasgos, tras la supresión del tratamietno, en un tercio desaparece (cuanto más precoz mejor), un tercio disminuye y en el otro tercio no desaparecen.

Aunque la discinesia tardía se ha descrito con la toma de neurolépticos, más con los típicos que con los atípicos, cualquier otro fármaco con acción bloqueante de receptores dopaminérgicos D2 pueden producirlas. La asociación con fármacos con efecto anticolinérgico aumenta el riesgo de discinesia tardía. La asociación de varios fármacos neurolépticos aumenta el riesgo de discinesia tardía.

Publicado en MOVIMIENTOS ANORMALES | Etiquetado | 1 comentario