Vértigo cervical: ¿realidad o ficción?

Que la causa del vértigo se relacione con problemas en las «cervicales» es algo que por lo menos en mi medio forma parte del «acervo médico popular» y la verdad es que los pacientes establecen una causa efecto muy clara.

¿Pero que hay de verdad en esto? ¿Puede un problema cervical causar una clínica de vértigo entendida ésta como una sensación ilusoria de movimiento rotacional o lineal?

En la literatura existen 3 teorías principales para explicar el vértigo cervical:

1. Hipótesis neurovascular: el síndrome de Barré-Lieou.

La hipótesis neurovascular fue propuesta en 1928 por Jean-Alexander Barré and Young-Choen Leieou. Estos autores argumentaron que el plexo simpático que rodea las arterias vertebrales podría ser mecánicamente estimulado por los cambios degenerativos en la columna cervical y ésta irritación simpática produciría una vasoconstricción de todo el sistema vertebrobasilar incluídos los vasos del oído interno y producir los síntomas.

Estudios experimentales han demostrado que ni la denervación simpática produce vasodilatación ni la irritación simpatica produce vasoconstricción. Esta teoría hoy en día está desacreditada desde el punto de vista científico aunque referencias a esta teoría se puedan encontrar en el ámbito de la medicina legal o quiroprácticos.

2. Hipótesis de las aferencias somatosensoriales:

Ryan and Cope en el año 1955 cuñaron el término «cervical vértigo» (y lo publicaron en el Lancet) al ser los primeros en proponer que el origen del vértigo estaba en la existencia de una información sensitiva aferente errónea desde los receptores alterados de las articulaciones de la columna cervical superior. En el artículo original, cuatro de los cinco pacientes tenían una clínica compatible de vértigo posiciones paroxístico benigno y afectación radicular cervical. Tres años antes, otros autores Dix y Hallpike (ver el artículo original aquí) describían 100 pacientes con síntomas similares y que denominaron como vértigo posiciones paroxístico benigno. Otro autor, Brown añadió la idea de que un espasmo o contractura del esternoicleidomastoideo o del trapecio superior podría generar una información músculo-sensitiva errónea. Posteriormente, se sugirió que interacción entre el sistema vestibular y las aferencias sensitivas podían funcionar como un círculo vicioso donde se perpetuaba la clínica. Estas teorías hoy en día son difíciles de demostrar por lo que la evidencia al respecto no es muy sólida.

3. Hipótesis vascular: compresión de las arterias vertebrales.

Esta teoría se basa en la disminución del flujo sanguíneo cerebral causado por una insuficiencia vertebrobasilar. En concreto, el vértigo ocasionado por la compresión uní o bilateral de ambas arterias vertebrales durante la rotación cervical se ha denominado «rotational vertebral artery vértigo» o «bow hunter síndrome». Este síndrome fue descrito por primera vez en 1978 por Sorensen que describió un paciente que tuvo un infarto cerebral practicando tiro con arco. Este síndrome es infrecuente. Las colaterales fisiológicas y la redistribución del flujo a través del polígono de Willis evita que ante el compromiso de un gran vaso se produzcan síntomas. Esto podría explicar por qué la mayoría de los pacientes que padecen este síndrome tengan asociadas anomalías vasculares como hipoplasia vertebral, vertebral que acaba en la arteria cerebelos postero inferior (PICA), ausencia de comunicantes posteriores… que interfieren la compensación.

Esta teoría se apoyaba en las compresión vasculares de estudios hemodinámicas de cadáveres realizados en los años 60. La rotación de la cabeza es acompañada con la compresión de la arteria vertebral opuesta a la dirección de la rotación cervical lo cual se consideraba una condición fisiológica. Takahashi y colaboradores, realizaron un estudio angiográfico a 39 pacientes en posición neutra y rotación cervical 80-90º. Aunque se observó en algunos pacientes estrechamiento arterial no se evidencia oclusión o estenosis a nivel de la articulación atlanto-axoidea. Este autor concluye que la rotación cervical no provoca compromiso hemodinámico y que no es un hecho fisiólogico el que se produzca una estenosis. En la literatura médica se han publicado casos cómo éste de un paciente con clínica de vértigo, nistagmo y ataxia con la rotación cefálica en la dirección contraria de una vertebral no dominante que terminaba en la PICA con demostración angiográfica de oclusión de la arteria a nivel C1-C2. Estos síntomas se explicarían por la afectación del cerebelo inferior o la parte lateral del bulbo. Podéis revisar al respecto este otro artículo muy interesante de dos casos, con estudio angiográfico donde se explica la fisiopatología con imágenes y el tratamiento.

De todas las formas, esta situación de episodios de vértigo con el giro cefálico sería posible pero es muy infrecuente.

En definitiva, la explicación de la hipótesis neurovascular está desacreditada; la hipótesis de las aferencias somatosensotiales no está desmostrada por la dificultad de tener un modelo de estudio y pruebas diagnósticas específicas; y la tercera hipótesis, la vascular por compresión de las arterias vertebrales, es posible pero muy poco frecuente.

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Manifestaciones oculares del síndrome de apneas-hipopneas de sueño

El síndrome de apneas-hipoapneas de sueño (SAHS) se puede manifestar de muchas formas: somnolencia excesiva diurna (hipersomnia), cefaleas matutinas, fatiga crónica, disminución de la libido e impotencia y disminución de la atención, concentración y memoria entre otras.

El paciente suele desconocer su roncopatía y es la pareja de cama quien es testigo de los ronquidos y las apneas o detenciones de la respiración. En ocasiones, en personas que duermen sólos tras unas vacaciones con amigos es cuando los acompañantes advierten los ronquidos y las apneas. En general, la roncopatía y la apneas presenciados por familiares no crean alarma o motivo de consulta. De hecho, el ronquido está presente hasta en uno de cada dos hombres y una de cada cuatro mujeres.

Puesto que los síntomas son muy diversos e inespecíficos, hay que estar muy alerta para no pasarlos por alto.

En esta entrada voy a tratar las manifestaciones oculares más frecuentes del síndrome de apneas-hipopneas de sueño:

1. Síndrome del párpado flácido (floppy eyelid syndrome): consiste en la eversión fácil o espontánea del párpado superior que ocasiona síntomas oftalmológicos como escozor, irritación conjuntival o lagrimeo. Más del 90% de las personas con síndrome del párpado flácido padece SAHS.

Síndrome del párpado flácido. Enlace Revista Neuroloy.

2. Glaucoma: entre los pacientes con SAHS el glaucoma es hasta 4 veces más frecuente tanto en el glaucoma de ángulo abierto como el glaucoma a presión normal. Además la gravedad del glaucoma se asocia a la duración y frecuencia de los episodios apneicos. El SAOS se debería considerar en aquellos pacientes con glaucoma a presión normal.

3. Papiledema: algunos estudios han asociado el edema de papila bilateral con el SAHS. Se piensa que la inspiración forzada sobre la vía aérea cerrada produce incrementos en la presión venosa que dificultan el retorno venoso cerebral produciendo un aumento de la presión intracraneal. Por otro lado, la hipercadmia produce vasodilatación cerebral que puede causar hipertensión intracraneal transitoria.

Mecanismo de producción de papiledema en el SAOS. Enlace a la revista Journal of Clinical Sleep Medicine

4. Neuropatía isquémica anterior no arterítica: en un estudio de casos y controles en pacientes con neuropatía isquémica anterior no arterítica han encontrado que el 71% presentaban SAHS frente al 18% de los controles.

5. Trombosis venosa retiniana: en un porcentaje entre el 35-40% se encuentra el SAHS.

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Estimulador del nervio vago en la epilepsia refractaria

En esta entrada os dejo la presentación del Dr. Iñigo Garamendi, neurólogo especialista en epilepsia, sobre la utilidad del estimulador del nervio vago en la epilepsia refractaria que amablemente me ha cedido para usarla en el blog. Gracias Iñigo.

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Razones para recomendar la retirada de benzodiacepinas

CONSUMO DE ANSIOLITICOS E HIPNÓTICOS

Recientemente se ha dado ha conocer el documento de la Agencia Española de Medicamentos y productos sanitarios titulado «Utilización de medicamentos ansiolíticos e hipnóticos en España durante el período 2000-2012».

El consumo de estos fármacos ha aumentado en los últimos años en la mayoría de los países industrializados y en España (como no) por encima de la media en Europa.

Existen muchas «evidencias» científicas o, mejor dicho, datos científicos que no encuentran explicación al uso tan extendido de este tipo de fármacos. Comenzando por las indicaciones de las benzodiazepinas ( BZD ), pasando por la BZD elegida por su vida media, dosis y terminando por la duración del tratamiento.

Las BZD son uno de los grupos de fármacos que se consideran inapropiados en el anciano y que se incluyen dentro de los criterios de Beers y criterios STOPP/START que he tratado en otra ocasión. En este grupo de edad por las alteraciones en el metabolismo del fármaco (disminución de la oxidación hepática y disminución de la excreción renal que provoca un aumento del fármaco en plasma) y una mayor sensibilidad de los receptores benzodiacepínicos a nivel cerebral lo hacen totalmente desaconsejado por sus efectos secundarios. Existen muchos datos sorprendentes sobre el uso de benzodiacepinas: en un estudio se observó que uno de cada 6 pacientes a los que se les recetaba una benzodiacepina tomaban otra para dormir y en otro estudio que un tercio de las prescripciones de BZD en ancianos era inadecuada y que en un 20% se prescribían BZD de vida media larga y de los fármacos más usados se utilizaban lo de acción más corta y mayor potencial adictivo.

A continuación enumero algunas de las razones para recomendar la retirada  de benzodiacepinas:

1. Aumento del riesgo de caídas y accidentes: se relaciona con la sedación y las alteraciones psicomotoras que producen las BZD. Está ampliamente documentado que la toma de fármacos como las benzodiacepinas aumentan el riesgo de caídas. En concreto el riesgo de caídas con la toma de benzodiacepinas es de 1.34 (IC 95%:1,24-1,45) .

2. Aumento de riesgo de deterioro cognitivo a largo plazo: este tema ha estado sujeto a un amplio debate durante unos años. En una reciente publicación en la revista BMJ concluye que se incrementa el riesgo de demencia en un 50% frente a las personas que nunca han consumido.

3. Amnesia y alteraciones conductuales: episodios de amnesia anterógrada asociada a alteraciones conductuales es un efecto adverso muy frecuente en las horas siguientes a la toma de BZD e íntimamente relacionado con dosis altas y tratamiento a largo plazo.

4. Embotamiento emocional: la toma de benzodiacepinas puede dificultad las respuestas adaptativas a las situaciones estresantes.

5. Aumenta la mortalidad: en estudios de base poblacional se ha relacionado con el aumento de la mortalidad en ancianos.

6. Empeoramiento de los síntomas de la apnea de sueño: enfermedad que aumenta también su prevalencia con la edad.

7. Efecto paradójico estimulante: en ocasiones produce el efecto contrario al deseado con inquietud motora, agresividad, ansiedad e irritabilidad. Esto es más frecuente en ancianos.

8. Dependencia física y psicológica: se debe a la adaptación del organismo que hace que se mantenga el consumo prolongado.

9. Pérdida de efecto por el desarrollo de tolerancia: la tolerancia al fármaco se desarrolla rápidamente cuando se utiliza como hipnótico y más tardíamente cuando se utiliza con efecto ansiolítico. En unas pocas semanas (4-6) probablemente por la tolerancia en algunas guías de práctica clínica se desaconseja el uso de benzodiacepinas por encima de las 4-6 semanas por la falta de eficacia.

La retirada de las BZD siempre deber ser supervisada por un médico y realizarse lentamente.

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PARKINSONISMO Y SALES DE LITIO: ¿CAUSA O PRECIPITANTE?. Abstract SEN 2013.

Autores: A. Matute Nieves, I. Caballero Romero, A. González Eizaguirre, I. Díaz Cuervo, T. Fernández Valle, B. Tijero Merino, J.C. Gómez Esteban, T. Pérez Concha y J.J. Zarranz Imirizaldu

Servicio de Neurología. Hospital de Cruces.

Objetivos: Describir un caso de neurotoxicidad con síndrome rígido-acinético por sales de litio que asocia pruebas complementarias que sugieren un parkinsonismo encubierto.

Material y métodos: Mujer de 77 años con trastorno bipolar de larga evolución en tratamiento con litio que presenta un cuadro de rigidez, temblor, dificultad para la deambulación de un mes de evolución, exacerbado con desorientación y somnolencia en los últimos tres días. A la exploración se objetivan mioclonias negativas en extremidades superiores, temblor de reposo y postural y rigidez asimétrica de predominio izquierdo con ligero aumento de la base de sustentación. La normalidad hormonas tiroideas, quitotriosidasa, cortisol, cobre y ceruloplasmina así como el estudio vascular descartan otro tipo de patología orgánica. Mediante RMN volumétrica se obtiene un índice parkinsoniano de 7,02, mostrando atrofia cortical predominantemente derecha y una hiperintensidad de pedúnculo cerebeloso medio, sugestivo de Parkinson plus. En el DAT-SCAN se detecta afectación putaminal derecha. Tras la retirada del litio presenta resolución parcial del cuadro, quedando un parkinsonismo residual con bradicinesia y rigidez residual a la exploración, pendiente de filiar tras ver evolución.

Conclusiones: El litio puede ser el causante de un parkinsonismo siempre que exista una relación clínico-temporal con el mismo, incluso con niveles en rango. Sin embargo conviene descartar otras etiologías sobre todo si presenta datos atípicos o hallazgos patológicos en las pruebas complementarias.

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