La presencia de calcificaciones en el cerebro en la mayoría de las ocasiones es un hecho fisiológico.
Para que una calcificación cerebral se considere fisiológica además de localizarse en aquellas estructuras cerebrales de las cuales se tiene constancia de calcificarse con la edad, no deben ser consecuencia de ningún estado patológico ni atribuirse a una enfermedad o síntomas neurológicos específicos. Es decir, las calcificaciones cerebrales fisiológicas no deben ser causa de ningún síntoma y son un hallazgo casual en imágenes de scanner o TAC ( tomografía axial computerizada) o RNM (resonancia magnética) cerebral.
En otras ocasiones dependiendo de su localización son muy específicas de enfermedades o lesiones cerebrales. Cuando no son fisiológicas se dividen en congénitas, infecciosas, metabólicas, endocrinas, vasculares y neoplásicas. En estos casos hay síntomas neurológicos asociados presentes o pasados.
En esta entrada comentaré las relacionadas con las calcificaciones fisiológicas.
La calcificación de la glándula pineal es la calcificación fisiológica más común en personas menores de 54 años y aparece en dos tercios de la población adulta (ver imagen abajo). Se deben considerar patológicas cuando aparecen por debajo de los 9 años o son mayor de un centímetro porque pueden estar asociadas a tumores en esta localización.
La calcificación de los plexos coroideos es la calcificación más común entre los 55 y 85 años y normalmente se observa en los ventrículos laterales (ver arriba). La calcificación de los plexos coroideos en el III y IV ventrículo (ver imagen abajo) por debajo de los 9 años de edad es muy infrecuente y se debe estudiar más a fondo.
La calcificación de la duramadre en la hoz cerebral y ell tentorio aparece en el 10% de ancianos.
Otros lugares de calcificación menos habituales son el ligamento petroclinoideo y el seno sagital.
Las calcificaciones de los ganglios basales puede detectarse en el 0,3 y el 1,5 % de las TAC que se hacen de rutina y esta incidencia aumenta con la edad. Estas calcificaciones normalmente son simétricas, de pequeño tamaño aunque pueden llegar a confluir y están localizadas en el globo pálido interno.








