Defecto pupilar aferente relativo o fenómeno de Marcus-Gunn

La presencia de un defecto pupilar aferente relativo o fenómeno/pupila de Marcus-Gunn puede ser en ocasiones el único signo objetivo de una lesión de la vía visual aferente en las neuropatías ópticas. El test de iluminación alternante lo pone de manifiesto.

Técnica de exploración: 

Se explora en una habitación con luz tenúe o en la oscuridad. Se usa una fuente de luz uniforme y brillante (se puede utilizar la luz del oftalmoscopio girando el dial de las dioptrías al máximo). Se le indica al paciente que mantenga la mirada al frente mirando un objeto lejano/a lo lejos para evitar la miosis que produciría el mirar de cerca por el reflejo de convergencia.

Inicialmente se explora cada ojo por separado para observar la respuesta directa (miosis del ojo iluminado) y la respuesta indirecta o consensuada (miosis del ojo contralateral). Posteriormente, se ilumina cada ojo de forma alternativa, en el mismo intervalo, cada aproximadamente un segundo. La iluminación en cada ojo deber ser de la misma duración para evitar un defecto pupilar aferente provocado.

Hallazgos en la exploración: 

Con la estimulación directa se debe producir la miosis del ojo iluminado. Un defecto pupilar aferente está presente cuando una de las pupilas tiene tendencia a dilatarse o, al menos, no contraerse totalmente.

En esta tabla se compara el tamaño pupilar con el test de estimulación alternante en el caso de una respuesta normal y en el caso de un defecto pupilar aferente izquierdo:

Defecto pupilar aferente relativo

 

Un poco de práctica:

En esta página podéis practicar el reflejo pupilar aferente.

Interpretación de los resultados:

No es infrecuente que se observe un defecto pupilar aferente y el paciente además presente un diagnóstico previo de patología puramente oftalmológica (desprendimiento de retina, cataratas, degeneración macular, ambliopía…). En estas situaciones pueden surgir dudas de si lo que se observa se puede “explicar” por un problema del nervio óptico o del “globo ocular”.

Como “reglas generales” se debe asumir hasta que se demuestre lo contrario que un defecto pupilar aferente se debe a una neuropatía óptica antes de ser atribuído a cataratas, hemorragia vitreas o lesiones retinianas leve-moderadas. Obviamente, cada caso debe ser valorado de forma individualizada.

En esta página tenéis un listado de las patologías oftalmológicas más comunes que pueden dar lugar o no a un defecto pupilar aferente.

Acerca de Tomás Pérez Concha

Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad del País Vasco. Especialista en Neurología vía MIR. Máster en Medicina Evaluadora y Peritaje médico por la Universitat de Barcelona. Capacitación técnica específica en Neurosonología por la Sociedad Española de Neurología.
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