Como justificar un ingreso indebido en 6 cómodos pasos

Tras asistir a muchos pases de guardia de neurología he podido ver un patrón que se repite para justificar ingresos no indicados. Sigue los siguientes pasos y verás como puedes salir a hombros por la mañana con tu honrilla bien alta y no pateado por el suelo:

1. Comenta el motivo de consulta con palabras imprecisas: “le han encontrado haciendo cosas raras”, “no atendía”, “estaba raro y lo han traído”. Evita palabras médicas como “agitación”, “síndrome confusional”, “desorientación espacial”… para evitar un diagnóstico sindrómico y rápidamente pasa al siguiente paso.

2. Introduce carnaza para el neurólogo, ¡queremos sangre !: comenta alguna “actuación indebida”: “el médico de cabecera tardó en llegar al domicilio”, “el de guardia no se ha enterado que tenía …”, “me avisaron al de unas horas”, si das un nombre propio de alguien que ha tenido problemas con el servicio y que a la mayoría no le cae bien… ¡mejor !. Harás que independientemente de lo que cuentes tengas a muchos compañeros a tu favor… ¡le queremos ver caer!.

3. Trasmite la idea de que en esta ocasión no se nos debe pasar nada por alto: con el paso anterior hemos puesto en marcha  sistema límbico de varios compañeros  y estamos saturándolos de dopamina y ahora viene la adrenalina… Comienza diciendo que “es familiar de médico”, “la familia es conflictiva”, “conocida de…”… trasmite la idea de que no podemos fallar (que empiece a oler a miedo). Tienes más aliados en un plano emocional (y te van a apoyar) pero puede que te falten varios por convencer (son los huesos duros del servicio y quieren datos).

4. Satura de datos la anamnesis, la exploración física y las exploraciones complementarias: sin café y a las 8:10 horas tienes que despistarlos. Es como una carrera. Saliente de guardia la verborrea no falta, aderézalo con algún comentario gracioso porque los de la dopamina tendrán risa fácil e incluso lo complementen con alguna bobada y a los huesos duros les hará perder la concentración.

5. No destaques ningún dato sobre otro: todo parece igual, no establezcas un hilo conductor en tu relato, así los posibles diagnósticos diferenciales pueden tender a  más infinito. Si todavía ves que alguno de tus compañeros se revuelve en la silla y te va a preguntar algo, ¡remátale con el siguiente paso!.

6. Tira de vocabulario neurológico acojonante: palabras como ingresa a estudio por  “sospecha de meningitis carcinomatosa”, “ictus de tronco”, “prión”, “encefalitis herpética” o “encefalitis por anti-NMDA” enmudecerán a todos.

A estas alturas lo habrás conseguido porque nadie sabe porque  has ingresado al paciente: los de la dopamina y la adrenalina están contentos sin saber por qué, los huesos duros llenos de dudas y aburridos y tu reputación intacta.

Acerca de Tomás Pérez Concha

Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad del País Vasco. Especialista en Neurología vía MIR. Máster en Medicina Evaluadora y Peritaje médico por la Universitat de Barcelona. Capacitación técnica específica en Neurosonología por la Sociedad Española de Neurología.
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