Alteración de los ganglios de la base e ictus

Irrigación de los ganglios basales. Age an Ageing 2009

A propósito de un paciente que he tratado recientemente por corea tras un ictus isquémico he descubierto este artículo que me parece muy recomendable:  Movement disorders after stroke. Alexandra Handley et all. Age and Aging 2009, 38;260-266.

A continuación comento algunos datos que me han parecido útiles aunque es un artículo que recomiendo leerlo de principio a fin.

Los trastornos del movimiento tanto hipocinéticos como hipercinéticos están reconocidos como complicación del ictus isquémico y hemorrágico.

La frecuencia y prevalencia tras un ictus no está muy clara entre los datos publicados y oscila entre el 1-4 %. El trastorno del movimiento más frecuente es la hemicorea (hemicorea-balismo) y en segundo lugar la distonía.

El intervalo de tiempo entre el ictus y la aparición del trastorno del movimiento varía desde una media de 4 días en la corea, de uno a 5 días en el caso de la distonía y una media de 117 días en el caso de provocar parkinsonismo.

Este retraso podría deberse al tiempo requerido por un lado a la recuperación motora y por otro el desarrollo de un circuito patológico.

Se ha descrito cada trastorno del movimiento con varias lesiones dentro del circuito de los ganglios basales pero en conjunto  se podría afirmar que las lesiones lenticulares son las que se asocian más frecuentemente a la distonía y corea con o sin hemibalismo; las lesiones del tálamo posterior o que afectan las lesiones dentorubrotalámicas son las que más causan temblor y el parkinsonismo tras el ictus está asociado con lesiones de los ganglios basales (principalmente el estriado y el núcleo lentiforme) tanto unilateral como bilateral.

En el mismo artículo se relaciona en la tabla I el trastorno del movimiento, la localización de la lesión y las opciones farmacológicas utilizadas.

En mi experiencia, aquellos casos que he tratado con hemicorea-hemibalismo han respondido en 24 horas expectacularmente a la tetrabenazina sin efectos secundarios a corto plazo. Nada que ver con los efectos secundarios de los neurolépticos utilizados anteriormente en estos casos a dosis altas. En el caso de la distonía, la mayoría de los pacientes responden a dosis bajas de clonazepam o baclofen. En los otros casos, temblor, asterixis, mioclono, atetosis y pseudoatetosis no he precisado tratarlos bien porque no producían una incapacidad manifiesta o por lo limitado de su duración.

Acerca de Tomás Pérez Concha

Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad del País Vasco. Especialista en Neurología vía MIR. Máster en Medicina Evaluadora y Peritaje médico por la Universitat de Barcelona. Capacitación técnica específica en Neurosonología por la Sociedad Española de Neurología.
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